Un cristal excepcional, hallado al estudiar un meteorito
En 1893, Moissan examinó fragmentos asociados al meteorito Canyon Diablo, en Arizona. Allí observó diminutos cristales brillantes cuya semejanza con los diamantes despertó su interés. Estudios mineralógicos posteriores establecieron que aquel material natural, extraordinariamente raro, era carburo de silicio (SiC): una composición distinta a la del diamante.
Años después, el mineral recibió el nombre de moissanita en su honor. Los cristales naturales son tan raros y diminutos que no son la fuente de las gemas utilizadas en la joyería actual.
La moissanita es carburo de silicio; el diamante, carbono cristalizado. Comparten una belleza luminosa, pero su composición e historia son distintas.

